La autenticidad no puede ser otra cosa que obrar conforme al propio ser. SER AUTENTICO ES SER CAPAZ
Si el hombre fuese su propio creador, no cabe duda de que a él correspondería proyectar su ser y el curso de su existencia. Pero el hombre no es su propio hacedor; viene a la existencia con un ser ya dado, con una naturaleza determinada, que, en virtud de su propia estructura y finalidad, ha de desarrollarse conforme a las posibilidades y al orden que le son propios. Fácil es comprender así que la autenticidad está en la ley natural, que es universal e inmutable; ella es el supuesto de la autenticidad. Siguiéndola el hombre obra y se desarrolla conforme al propio ser y a la dignidad de persona que le son propios, en cuanto que es una criatura racional.
Con ello quiere decirse, entre otras cosas, que los hombres se presentan en su mutua relación como personas humanas, con toda la dignidad propia de ellas, y, por lo tanto, que hay una serie de exigencias de justicia que presiden su relación y su vida social.
Hay, en efecto, que partir del hecho fundamental de que el hombre es persona y por ello es un ser dotado de dignidad. Con esta expresión se quiere manifestar que el hombre se presenta ante sí mismo y ante los demás, no como una cosa o como un objeto, sino como portador de valores y respetabilidad, como portador de derechos y deberes inherentes a su condición de persona.ESTO ES TODO ... GRACIAS xD como Mauricio ser perron

Tambien es:

La búsqueda de la autenticidad, semejante al proceso de afirmación de la identidad en el joven, es uno de los aspectos cruciales de la juventud, como una etapa que atraviesa toda persona. Ser auténtico puede significar el grado de unicidad, individualidad y diferenciación que el adolescente parece buscar y consolidar frente a las presiones sociales y sus grupos de referencia.
La autenticidad como valor presupone cierta diferencia original con respecto a todo lo que rodea al individuo, es decir, que una persona auténtica y singular posee características y convicciones muy propias que le guían en su vida. Es bastante engañoso pensar que se es genuino cuando se asumen las posturas de otros grupos, de otras personas. Cuando se interioriza el pensamiento de los demás sin ningún cuestionamiento, cuando se incorporan modas que uniforman a las personas antes que hacerles originales.
Sin embargo, no existe un tipo puro de autenticidad, cuando la presión social mediante las producciones culturales y comerciales, le prescriben al individuo cómo debe ser, pensar, vestir, sentir, entre otras cosas. De modo que, aislarse para ser auténtico no sería una solución. Rebelarse contra el orden preestablecido tampoco es una opción muy recomendable, y más cuando existen leyes sociales para cumplir y que ayudan a la convivencia general.
Como puede apreciarse, ser auténtico en un mundo que no vende la singularidad, sino copias y modelos para imitar, cabe esperar que los jóvenes sigan modelos inadecuados de vida; en lo moral, en lo intelectual, en lo espiritual, en lo social y familiar.
¿En qué radica, entonces, la autenticidad? Quizás ello pueda deducirse a partir de lo que no es auténtico. No es auténtica una persona que:
- Imita comportamientos orientados al mal, con el propósito de obtener beneficios de cualquier tipo.
- Adopta pensamientos y acciones que no contribuyen a la sana convivencia social.
- Adopta vestuarios que procuran llamar la atención antes que generar una buena presentación personal.
- Hace lo que otros realizan sin someter a la crítica racional las intenciones reales de dicha postura.
- Realiza actos degradantes para llamar la atención.
- No es fiel a sus propios valores y sanas convicciones. (Toda persona generalmente ha sido mínimamente enseñada en los principios y valores deseables en sociedad)
Podemos decir, pues, que una persona es auténtica cuando está orientada a lo bueno, procura ser ella misma, evitando modelos socioculturales erróneos, o formas de pensar que destruyen la convivencia humana. La persona auténtica desea ser ella misma y desarrollar un propósito o proyecto de vida, sin la necesidad de imitar a otros.
De esta forma, los jóvenes de hoy se ven expuestos a decidir lo que desean ser, y en muchos casos equivocan el buen camino, imitando a otros en comportamientos dañinos (drogas, alcohol, libertinaje, rebeldía social, violencia, etc.). Luego no es fácil para ellos decidir. En muchos casos se piensa estar haciendo las cosas lo mejor, pero las consecuencias de elecciones inadecuadas tarde o temprano comienzan a afectar la vida del adolescente.
Por lo demás, ser auténtico no es ser la fiel copia de otro (grupo, partido, modelo, proyecto…), tampoco irrespetar el estilo de vida de los demás, pero sí se debe asumir una posición muy personal para decidirse a ser uno mismo.